Aquel Zaragoza-Racing
En vísperas de una nueva jornada de liga, coincidiendo con la visita del equipo cántabro, me viene a la cabeza aquel Real Zaragoza-Racing de Santander de la temporada 1982-1983 disputado en el municipal de la Romareda.
Aquel Real Zaragoza terminó sexto en la tabla con 40 puntos, en puertas de una participación en la Copa de la UEFA que al final no se consumó. El Racing, por su parte, terminó con sus huesos en la segunda división como farolillo rojo, acompañando en su viaje al infierno al Celta de Vigo y a Las Palmas. La gloria se fue a orillas del Nervión, donde el Athletic de Bilbao sacó la gabarra por la ría festejando el campeonato de liga.
El partido que os recuerdo, terminó con un escandaloso 7-2 a favor de los nuestros, en un equipo entrenado por Leo Beenhakker en el que jugaban un tal Juan Señor, un tal Jorge Valdano, un tal Beto Barbas –hoy flamante entrenador de Independiente de Avellaneda-, un jovencísimo Pedro Herrera o un delantero paraguayo espigado que se quedó a las puertas del pichichi, y que se llamaba Raúl Amarilla. La corona de máximo artillero se la arrebató el radiofónico (¿?) Poli Rincón, con veinte goles, uno más que Amarilla, y tres más que Valdano, que finalmente fue cuarto.
El partido que os cuento fue un monólogo zaragocista, un deleite para los que llevamos al Zaragoza en el corazón (amén). Recordando aquella alineación, aún me pregunto cómo es posible que el Zaragoza no quedara más arriba aquella temporada.
Sin embargo, lo que más recuerdo de aquel partido no fueron los remates de Amarilla, ni la genialidad de Barbas, ni la sobriedad de Pedro Herrera… Aquel partido lo recuerdo porque fue el primero que mi padre me llevó a la Romareda, con diez años… La cara de ilusión de un padre que lleva al futbol a un hijo por primera vez, y que observa que su unigénito no se ha echado al monte del madridismo, sino que sigue la recta fe del que profesa el zaragocismo no tiene precio.
Posteriormente comprendí que no todos los partidos terminan con goleada, y que a veces el Racing se queda en primera y el que baja es el Zaragoza… Pero que me quiten lo bailao. Mi debut en la Romareda fue con un 7-2, con dos narices… ¿Alguien da más?
Gracias papá por meterme el veneno del zaragocismo en las venas. Hoy yo lo disfruto más que tú, pero cuando vemos un partido juntos, aún recuerdo aquel padre que llevaba a su hijo a la Romareda hace 26 años con la esperanza de que su equipo ganara, y así fue. Aún nos quedan muchas victorias zaragocistas que celebrar juntos.
Otro día si queréis os cuento mi primer partido en el Bernabeu siguiendo al Zaragoza… Una pista: fue un 5 de diciembre de 1999… Pero eso será otro día…
SERGIO ESCOBEDO DEPRA






El maquinista de la General