En la unión de Cuidados Intensivos
Para explicar las cosas se puede utilizar o bien el corazón o bien la cabeza. Decir corazón y cabeza significa decir blanco o negro, Madrid o Barça, coca cola o Pepsi, o incluso Belén Esteban o Campanario. Pues en esa disyuntiva se encuentra un servidor desde ayer por la tarde, bueno incluso casi casi desde que nació, porque después de empatar contra un equipo como el Xerez, colista, con los fichajes y frente a diez tienes dos soluciones: o romper el abono o dejarlo como está, y si lo dejas como está; o bien optas por explicar la situación actual con el órgano superior o bien lo haces con el de la víscera.
Si el de arriba manda, los datos son irrefutables y las esperanzas prácticamente nulas. Porque a falta de un partido para acabar la primera vuelta el equipo tiene 14 puntos. De los 19 que vendrán en la segunda los resultados deben de cambiar y convertirse en 7 victorias, 7 empates y 5 derrotas.
Si por el contrario a usted le puede la pasión y el corazón manda sobre todo. Es probable que un hálito de esperanza le quede todavía a esos pulmones que respiran zaragocismo desde que usted se levanta hasta que se acuesta.
Si me van a pedir opinión a mí, les diré que nunca he sido del músculo corazón. Pero a pesar de transmitirnos espejismos de la realidad, de darnos falsas expectativas la mayoría de las veces y de no ser capaz de observar la vida con objetividad es para bien o para mal el órgano que nos sujeta a ella. Así que, no queda otra que dejarnos invadir por el corazón.
Y como decía la canción un servidor tiene un pobre corazón que le mantiene con vida, pero a la postre un pobre corazón donde todavía se ve la luz encendida.
Fran Echeve






El maquinista de la General