Plantar un árbol, escribir un libro y…vivir un Eurobasket

Añada vivir un Eurobasket y colóquelo en el punto exacto de la lista de cabecera: entre plantar un árbol y escribir un libro. Una vez incluido, ordene estos deberes universales de la manera que crea más conveniente, pero no se deje ninguno. Puede parecer una exageración, pero quien haya estado en Polonia esta primera quincena de septiembre o quien haya vivido ediciones anteriores, sabrá valorar una experiencia que eleva al deporte a su condición natural de pilar de la sociedad, justo en una época en la que a la sociedad le palidecen los valores y al deporte le sobran tarjetas de crédito.

El baloncesto disfruta de un ecosistema insuperable. Deporte de masa encefálica y no de masas, impone la inteligencia en la pista y declara la filosofía reina de sus fiestas a partir de la primera fila de seguidores. Ni una factura entre aficiones pese a la sucesión de batallas y a la infinidad de páginas que ensanchan el libro de su historia. Ganan todos, aunque sólo pueda haber un campeón… Cómo evitarlo si hasta el universo tiene sus jerarquías. 

Cada uno es de su selección y después de las otras. Si el fútbol aleja al padre con su hijo del estadio, alrededor de un pabellón durante un Eurobasket deberían abrirse tres o cuatro Chiquiparks. La fiesta resultó conmovedora en la fase final de Katowice, dentro y en los alrededores de un recinto llamado Spodek (platillo volante) muy bien buscado por prestaciones y porque lo que ahí se vivía no parecía terrestre.

Fuera, en los alrededores, bajo una pantalla gigante, junto a pistas sobre cemento y dentro de una carpa donde el alcohol parecía tener efecto terapéutico, banderas, trompetas, cánticos que nacían en las entrañas y mataban gargantas, bandos de colores que se mezclaban y hasta desteñían en busca de complicidad, desconocidos que no hacía falta presentarles para terminar en un salto coral y dueños de lenguas irreconciliables que no necesitaban entenderse para contárselo todo.

Y de ahí, al interior del platillo polaco. Porque una de las mejores fiestas que puedan organizarse en este continente agrietado por la edad aún podía mejorarse y, como en los mejores parques temáticos, sólo hacía falta cruzar una puerta para entrar en una nueva dimensión: la Historia. Conviene escribirla con mayúscula, como lo ha hecho, y todavía hará, la mejor y más talentosa generación del baloncesto español y quién sabe si del europeo.

Colguémonos la medalla al cuello, celebrémoslo y asumamos los valores que han hecho a este grupo invencible. Los campeones dan lecciones de esfuerzo, superación, compromiso, concentración y solidaridad paralelas al juego. Lo más valioso de quien llega a lo más alto es el mensaje que transmite.

La perfección existe, sí, y es imperdible: a España no hay manera de ganarle y, además, nadie se lo debió perder. Felicidades a quienes vencieron y a los que lo vivieron. No se necesita tanto para ser feliz.

JAVIER HERNÁNDEZ


CLAUDIA VS BRIGITTE

Mientras el mundo de la televisión se debate entre la Esteban y la Campanario (vaya debate dicho sea de paso) el del fútbol discute entre Barcelona y Real Madrid. Ver al Barça es ver el fútbol en blanco y negro, pausado, al pie, despacio pero con buena letra, preciosista, belleza natural. Ver al Madrid es ver lo contrario, es ver fútbol a technicolor, con anuncios, colores por todas partes y merchandaising hoolliwoodiense, explosión, regates, es una estrella. El Barça es una poesía de Machado escrita por Guardiola. El Madrid, una novela Best Seller escrita por uno de los grandes. Los dos tienen a los mejores jugadores del mundo y hacen un fútbol de kilates. Pero el debate no es quien va a ganar más títulos, en el fondo, para cualquier aficionado al fútbol la cuestión que subyace es  ver si el Madrid va a acabar jugando como el Barça. Esa es la verdadera pregunta y el picante de cualquier tertulia.

Quedarte con el F.C Barcelona es como estar con tu novia de toda la vida (el nombre va a gusto de cada un@): una mujer no más alta del metro setenta, morena, con ojos bonitos, busto coqueto, y belleza natural. Relación de años, tranquila pero con las emociones que produce una semifinal en Stamford, conoces sus raíces, su familia, gente de la casa, de tu ciudad, si me apuras hasta del mismo barrio, conoce a tus amigos, y ellos la conocen a ella. Es la belleza de la normalidad, es ver a Xavi , a Iniesta, a Messí, a Ibrahimovich, ver como viste Guardiola. Es el She Love You Baby de The Beatles. Es Claudia Cardinale, es Katherine Hepburn y es Elisabeth Taylor.

 Quedarte con el Real Madrid sin embargo, es saber que te espera una aventura, es el amante por definición (el nombre también va a gusto de cada un@) : mujer de piernas interminables, esbelta, rondando el metro ochenta, rubia despampanante de ojos verdes y unas medidas de infarto. Busto espectacular y más curvas que el Circuito de Montmeló. Es esa que te pasa al lado con vestido rojo, fumando como a nadie jamás habías visto antes, conversación corta pero directa, sonrisa traviesa, noches de pasión y siempre el olor a su perfume que viene al mundo de los vivos en forma de bicicletas y zapatazos a la escuadra de Cristiano Ronaldo, de una conducción en carrera celestial de Kaká, . Es BOOM, explosión pura y dura, acción-reacción. Chica de otras ciudades y en ocasiones parece que de otros mundos. Digna de papel cuché. Es la belleza de lo sobrenatural. Es el Jumping Jack Flash de los Rolling. Es Marilyn Monroe, es Lauren Bacall, es la insuperable Brigitte Bardot.

Ayer por la noche quedé con Brigitte, hoy me toca Claudia. Ayer el Madrid metió 5. Hoy quiero ver bailar al Barça.

Por eso ahora todo queda en el gusto que cada uno tenga del fútbol…y de la vida.

FRAN ECHEVE


Cuidádmelo bien

     Cuando embarcaba en la T-4 de Barajas camino de Catania para disfrutar de una bien merecida semana de descanso, sol, alter-sun y dulces sicilianos, me prometí a mí mismo olvidar la realidad (la cruda realidad) zaragocista durante al menos siete días. 

     No hacía mucho del Negredogate, aquel caso que había puesto contra las cuerdas –una vez más- la presunta eficacia en la gestión de la actual directiva blanquilla. Para un zaragocista de 37 años que lleva de socio casi 25, comprobar como un delantero con proyección proveniente del Almería –sí, con proyección, pero hasta la fecha nada más- prefería ser el tercer delantero del Sevilla aún cobrando menos, que la estrella del Real Zaragoza… era un golpe difícil de digerir, y que situaba a nuestro equipo frente al espejo de lo que es: un recién ascendido que no resulta atractivo a la mayoría de los jugadores que tienen algo de proyección.

      Así que una vez tomé asiento en aquel avión de Iberia, presioné imaginariamente el botón de borrar los recuerdos, y me centré en disfrutar del vuelo camino de Sicilia, un territorio que durante cinco siglos fue parte de la Corona de Aragón, y que curiosamente, fue testigo de la decadencia de un Reino que dominó el Mare Nostrum.

      ¿Tendría la Corona de Aragón tantos Asesores, Directores Generales, Directores Deportivos, Directores Corporativos, Propietarios y Presidentes como el Real Zaragoza?. Seguro que no. En caso contrario Sicilia nos hubiera durado mucho menos que cinco siglos…

     Al tercer día, lo confieso, tuve una recaída. Tumbado en la hamaca de un lido de la Bahía de Naxos, observé un piccolo quiosco donde se vendía la Gazzeta de lo Sport.  Total, el italiano es parecido al español, y ahí no van a hablar del Zaragoza…- Así me enteraba de cómo iba el Calcio y qué decían de nuestro viejo amigo Eto´o, a ver si ya la había liado en su estancia en la bella Milano…

     Tardé diez segundos en encontrar una entrevista con Enrico Preziosi, aquel simpático presidente del Génova que se convirtió hace algún verano en una celebridad por la singular venta de Diego Milito al Zaragoza, en la que hablaba y no paraba de Il toro Zapater, comparándolo con Thiago Motta, el ex-barcelonista vendido a este año al Inter, y señalándolo como una de las revelaciones del campeonato. “Seguramente no es un diez en nada, pero es un ocho en todo” decía el bueno de Enrico…

     -Eso explícaselo a alguno del Real Zaragoza, pensé…-

      Traté de imaginar entonces como sería la Romareda sin Alberto, sin su garra, y cómo serían los prolegómenos de cada partido sin su apretón de manos al capitán del equipo rival. Me sentí huérfano de sentimientos por momentos, y en cierto modo me alegré por él. Y eso que aún ni siquiera se había puesto líder el Genoa venciendo por 3-2 a la Roma con un gol –golazo- del ejeano.

      Tres páginas más atrás, el reportaje no era a Preziosi, era a Diego Milito, a quien el Genoa en un año ha vendido al Inter por 25 kilos…

     Mi corazón blanquiazul ya no podía resistir tanto ultraje… y dejando la Gazzeta a un lado, me adentré en las aguas del Mar Jónico para darme un baño siciliano. Prefería el picotazo de una medusa al recuerdo de un pasado que sin duda fue mejor.

     Con el escozor anímico que me habían dejado los reportajes, al día siguiente nos fuimos a visitar ese coloso volcánico que los sicilianos llaman Padre Etna. Una delicia natural que congrega cada agosto a miles de turistas, entre los que ese día me encontraba yo. Y junto a mí, un grupo de estudiantes peninsulares italianos, que cuando me oyeron hablar en español, empezaron a preguntarme en un correctísimo castellano que muchos adolescentes zaragozanos querrían para sí:

     -¿De dónde sois?- Me preguntaron.

     -De Zaragoza-, Y vosotros?-

     -De Genova…-

     -¿ De la Sampdoria o del Genoa?-

     Los chavales mostraron con todo su orgullo que eran tiffosi del Genoa.

     Y no pude resistirme. Mi novia me miraba con cara de “ayvá que empieza, que se va a poner hablar de fútbol y no vamos a subir al Etna en todo el día…” Pero no fue así. Subimos al Etna, disfrutamos del día, no sin antes hablarles a los chicos del Génova de ese fenómeno de las Cinco Villas llamado Zapater, al que a partir de ahora disfrutarían ellos y no yo…

      -“Cuidádmelo bien, que es buen tipo. Para ser futbolista es hasta demasiado bueno”-

     Ellos levantaron su pulgar y se despidieron de nosotros. Buenos tipos la verdad, confío en ellos.

     Cuando en el descanso del partido del Tenerife, el equipo de deportes de Punto Radio entrevistó a Alberto desde Génova, le vi animado y contento. Parece que lo están cuidando bien…

 Grazie Ragazzi, forza Genoa e forza Il Toro.

 SERGIO ESCOBEDO DEPRA


Un mensaje para D10S

     El efecto maradoniano está teniendo un resultado devastador en el banquillo de Argentina. Tal es su resbalón en la tabla, que puede caerse de un Mundial de manera absolutamente increíble. Con Messi, Diego Milito, Tévez, Agüero… Con todos, casi siempre revueltos. Quedan tres jornadas y la Albiceleste necesita sumar entre cinco y seis puntos ante rivales de exigencia, visita Paraguay y Uruguay: un desafío mayúsculo para un equipo que no gana, ni parece saber cómo.

     El sábado en Rosario y con un rosario al cuello, D10S (escrito así, con un diez en medio, como gusta allá) diseñó un equipo inconexo, sin matices y desorientado, que vivió en el campo de Brasil y murió en ambas áreas. Entre el terreno de juego y el banquillo hay una distancia mucho mayor que la física, queda confirmado. Y ni siquiera la inspiración y el talento del mejor jugador de todos los tiempos aseguran transitarla con éxito.

     En medio de su búsqueda ya desesperada y sin debatir sistemas, recomendamos a Maradona que llame a Ayala y a Ponzio para los dos últimos partidos clasificatorios. No es pasión, es un mensaje en una botella. Puede que sea el último en llegar. Ninguno de los centrales que frecuenta de un tiempo a esta parte mejora el nivel aún notable de Ayala y Fabián, seguro, endurecerá la piel y el aguante de un grupo sin mando atrás desde la lesión de Milito, que se desangra y que cerrará la fase en un duelo a muerte en el estadio Centenario de Montevideo.

     ¿Y Leo? Ponzio vive un punto máximo como futbolista, es el mejor hasta en los amistosos, y su dinámica y determinación mejorarán la temperatura y las prestaciones de una Argentina que no se reconoce. Si en los tres partidos que quedan consiste en ganar y está prohibido perder, con Ponzio no se pierde nunca y se gana casi siempre. El Código Alfa se ha activado, sólo queda recurrir a los cuerpos y mentes de elite.

Y Carrizo titular, che.

JAVIER HERNÁNDEZ


Reencuentro con un ex virtual

¿Quién no ha pasado unos días de verano como el Zaragoza con Negredo o, para ser exactos, varias noches de más de un verano? Si el amor es ciego, lo es por osado y optimista. Imposible culpar a nadie, no seríamos justos con ninguna de las dos partes. Ni con el ayer de todos nosotros.

House lo explica con su insuperable reduccionismo inglés: los ochos van con los ochos y los cincos, con los cincos. Puede haber, como mucho y en condiciones normales, un salto de un número entre los sujetos de una relación. Y si un cinco va con un ocho, es por un exceso de billetera o, digamos, de seducción. No pongo comillas porque todos sabemos que House no dijo seducción. Claro que él, poco dado al entusiasmo amoroso, habría borrado el número de Negredo la primera vez que le saltara el buzón de voz.

Ahí se le destapan las vergüenzas al Zaragoza en este episodio tormentoso. Su fichaje llegó a estar casi hecho, hasta que el nueve (aún más que un ocho, si se permite y no crea confusión este tirabuzón en la metáfora) empezó a silbar y a mirar a otro lado. Distinguir el momento de la derrota es la manera de evitar dos consecutivas. Y el club aragonés no sólo no terminó fichando a Negredo, un delantero de Champions que ha acabado en un conjunto de Champions y a un precio de Champions, sino que perdió tiempo, fuerzas y perspectiva para reforzar una plantilla que no ha sido capaz de abrochar. Nota al pie: no creemos que el goleador necesitara ninguna llamada para distinguir y decidir, pero si alguien lo hizo, no lo juzguen, no fue Pavón.

El esfuerzo de la entidad ha resultado incompleto, al margen de mayores profundidades en el análisis. Bandrés pide que se valore lo que ha llegado más que lo que no ha podido venir. Es un acto de respeto fundamental hacia quienes defienden una camiseta muy manchada en los últimos años por quienes deciden pero que, pese a todo y fundamentalmente por el compromiso de los que juegan y el afecto de quienes lo sentimos, no cambiamos por ninguna.

Se descartó a demasiada gente y no se han abordado refuerzos imprescindibles para el momento deportivo del Zaragoza y, en muchas ocasiones, no miremos sólo al palco, por criterio exclusivo del cuerpo técnico. Mucha velocidad, mucho cuádriceps, poco pie y escaso futuro. Y, sobre todo, muy poca variedad. Este equipo está pensado para jugar a lo mismo y si no sale o el partido o la competición obligan a cambiar de registro…, lo seguirá intentando por el mismo carril. Y, aunque el grupo asegura compromiso y repetirá ejercicios de intensidad y entrega tan conmovedores como contra el Tenerife, conviene pasar el invierno con más de un abrigo.

JAVIER  HERNÁNDEZ


No maten al ángel

Zaragoza presume de equipo y sufre un palco que no merece. Que no querría ni merecería nadie. Ni siquiera ese conjunto que una vez… NADIE. Y que las mayúsculas sirvan como grito. El desahogo, mientras nada cambie, será imposible.

¿Por qué un grupo escaso en número y abundante en valores, capaz de blindarse ante la adversidad, de resistir y de vencer siempre que el momento obliga, de devolver a un club malherido y a una ciudad de hombres nobles al lugar que nunca deberá abandonar mientras la pelota siga rodando, y responsable de decir presente el día del regreso pese a llegar incompleto, debe aguantar un desgobierno personalista, irresponsable y antojadizo de una junta que desune y ya sólo se representa a sí misma?

Y como ellos, los jugadores, por qué deben soportarlo una masa afectiva que rondará el millón de personas, por qué han de mancharse las manos inmensas de Andrés Lerín, el talento inmortal de Carlos Lapetra, el 10 incorregible de Nino Arrúa, el gol eterno de Nayim, el corazón de león de Violeta y el último león de corazón… Alberto Zapater. Violeta no quiso irse al Madrid hace ya cuatro descensos y a Zapa le han obligado a marcharse a un club cualquiera y por un precio cualquiera mientras las lágrimas no le dejaban ni despedirse. Acababa contrato en junio de 2010, argumentan las corbatas del club como si el argumento sirviese… O mejor, como si tal consideración resultase un argumento. Ahora es feliz lejos de donde siempre quiso estar.

Moraleja: Si hasta Zapater es capaz de vivir fuera del Zaragoza, quién terminará queriendo y pudiendo estar en este club, hasta hace muy poco deseado por el 80% de los futbolistas españoles (y extranjeros). Segunda moraleja: Igual Negredo y Torres no necesitaron hablar con nadie para descartar la oferta aragonesa y sólo estuvieron medianamente atentos a la muy errante trayectoria de esta institución en los últimos e irrespirables años. Propuesta: Nayim, nuevo director deportivo; Violeta, presidente de honor vitalicio; y Carlos Lapetra, nombre excluyente del próximo estadio.

El club que no cuida a sus símbolos ni sus acciones no merece su pasado y desafía al futuro. Cada vez ondean menos banderas, quienes dirigen no son capaces de cerrar plantillas y, por si fuera poco, se atreven con maniobras que ensucian escudos, mientras ensayan la sonrisa de quien gana una partida de póker. Maldita partida. Triunfo personal, creerán. Descrédito nacional, corregimos.

La vuelta de Ángel Lafita al Zaragoza supondría una alegría inmensa, una de las mayores de los últimos meses más allá del ascenso, pero nunca debería producirse en estos términos. Nadie lo merecía: ni el club aragonés, ni el Deportivo ni, por supuesto, Lafita, sufridor de un verano cruel e inmerecido, víctima de una pésima planificación deportiva y de una pelea de gallos insólita e insoportable.

 El Zaragoza ya es visto en el resto de España como un club, en el mejor de los casos, poco señorial y esa óptica debería dolernos tanto o más que un ascenso. Si quienes deciden quisieran lo que representan, serían incapaces de esperar hasta la última media hora del último día para abonar una cantidad incompleta que compromete el traspaso, pero no lo cierra, castiga a otro club y lesiona las dos próximas semanas del deportista. Los rivales con cuentas pendientes (Deportivo, Valladolid, Racing…) se agolpan tras la esquina y las vergüenzas ya se nos amontonan.

 Aguardaba el cierre del mercado para analizar la plantilla, señalar puntos fuertes y lagunas, el tema era abundante y atractivo para mi vocación sobrevenida de director deportivo, hasta que un disparo en forma de teletipo a las 23.36 descerrajó las entrañas de quienes entendemos que el Zaragoza puede ganar o perder en el campo, pero debe ganar siempre fuera. Y por ganar se alude a ser riguroso y leal en el proceder.

Si les soy sincero, en esta historia, a mí ya no me importa lo que decida la Liga, si Lafita juega en el Depor o en el Zaragoza, sólo me interesa que recupere el ánimo y la tranquilidad, que continúe con su magnífica progresión y no muera su ángel. Y que tampoco matemos el que siempre tuvo esta camiseta y este sentimiento que nos une como pocas cosas. Si aún puede ser.  

JAVIER  HERNÁNDEZ