8 Agosto 2009 – 15:55 | by evasion
Soy consciente de que esto de lo que voy a hablar les de un poco igual a aquellos que les guste únicamente el fútbol. Para los que, como a un servidor, ver a alguien tirarse a una piscina es un disfrute, poder presenciar un verano más unos mundiales de natación es un placer.
Desconozco si te gusta la natación, pero de lo que venía a hablar hoy no era de eso o sí. Venía a hablar de alguien que es capaz de moverse como un pez, tan rápido, elegante y fino. Se llama Michael Phelps y verle nadar es darte cuenta de que estás asistiendo a algo histórico.
Con 19 años logró 6 medallas de oro y 2 de bronce en unos juegos olímpicos, corría el año 2004. Cuatro años después batió el record de Mark Spitz consiguiendo 8 dorados en Pekín. Lo nada todo y todo bien. Ahora después de ser el mejor de largo en mariposa y estilos ha decidido arriesgar también en los libres.
Phelps es a la natación lo que Jordan lo fue al baloncesto. Es un imán. Atrae las miradas de todo el mundo y cuando millones de ojos están pendiente de él… nunca defrauda.
La natación es un deporte que quizás no tenga muchos adeptos en nuestro país, pero tiene una extraña atracción cuando se acerca una gran cita. Pues ahí, en esa gran cita, entre los distintos deportes, entre las distintas pruebas de libres, estilos, espalda, braza o mariposa (¿hay algo más conmovedor que ver nadar a Phelps en esta disciplina) y entre los grandísimos nadadores que estamos disfrutando en el deporte de la piscina desde hace unos cuantos años: los Popov, Van Den Hoogenband, Thorpe, Hacket, Crocket o Cavic, entre todos esos, aparece una figura majestuosa que se llama Michael y se apellida Phelps.
De pequeño le dijeron que era hiperactivo y le tiraron a la piscina. Nunca el diagnóstico de un anomalía dio tanta gloria al deporte. Si nunca le han visto, háganme el favor de coger el periódico, ver cuando salta a la piscina, y no faltar a la cita. En ese momento sus ojos solo mirarán una figura que parece bailar sobre el agua y sabrán de inmediato quien es ese tal Phelps, porque seguramente irá primero por la calle cuatro o cinco ….y conseguirá, como hacía Jordan, emocionarles.